Mi Historia
Definirme me parece limitarme, pero hoy elijo nombrarme como lo que vengo encarnando: una mujer con una misión clara — resignificar la palabra zorra, dignificar el placer y liberar a las mujeres del juicio, la culpa y la vergüenza asociadas a su sexualidad.
Mi intensidad siempre estuvo ahí, ardiente, vibrante, imposible de ignorar. Lo que no estuvo siempre fue mi capacidad para respetarla.
Conociendo a Violeta.
Me pasé años mirando hacia afuera, buscando validación. Parecía segura, pero vivía desconectada de mí, juzgándome, rechazándome y entregando mi cuerpo sin consciencia.
Cansada de necesitar el placer de un otro para sentir, decidí darme espacio para conocerlo.
Entre llantos, orgasmos y risas, ella se nombró: mi concha, Violeta. Fue ahí cuando comprendí que la aceptación de mi ser ocurría cuando aceptaba que a ella la había ignorado y maltratado durante años, y entendí que el placer dependía solo de mí y debía tomar responsabilidad sobre él.
Fue muy duro reconocer que había ignorado mi cuerpo, mi deseo y mi esencia durante tanto tiempo. Pero mi única forma de volver a mí, era escucharla, era escucharme.
Violeta dejó de ser solo una "vulva" y se convirtió en mi brújula: mi verdad, mi pulsación, mi portal a lo divino.
Encarné que:
- La sexualidad es mucho más que penetración.
- La sensualidad es presencia, no una coreografía.
- El orgasmo es un efecto secundario de un cuerpo seguro.
- El placer no se mendiga — se cultiva.
- Y que hacerme el amor como deseo ser amada me devuelve soberanía sobre mi cuerpo, mis decisiones, mis límites y mis deseos.
Recordé que ser quien soy está bien. NO estaba rota. Estaba condicionada.
Honrar cada año en el juicio, la vergüenza y la desconexión era agradecerles porque me impulsaron a no descansar hasta ADORAR ver mi reflejo en el espejo. Y es esa sensación la que hoy me llevó a acompañar a otras mujeres conscientes, intensas, danzantes, a recordarse, liberarse de juicios, reclamar su placer, sus orgasmos y habitarse siendo sin pedir permiso.
Ser una zorra tiene que ver con la libertad de expresión. Empoderarse tiene que ver con recordarse en esencia y admirarse por ello. Soy una Zorra empoderada, y te doy la bienvenida a esta manada.
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